sábado, 18 de julio de 2009

El cocuyo y la mora

Título: El cocuyo y la mora
Autor:
Editorial: Ediciones Ékare
Número de páginas:



Resumen: Después de un largo viaje, un cocuyo conoce a una vieja mora que lo atiende con ternura y lo entretiene con una plática interesante. Ella desea que se quede, pero el cocuyo no se interesa por una mora vieja y deshojada. Después de un tiempo vuelve a verla, pero la mora ha cambiado totalmente y el cocuyo tendrá más de una razón para lamentar su decisión... El relato explica de una manera poética el origen de la luz de los cocuyos.

Comentario: La belleza de los cocuyos es como la de las luciérnagas, ambos son insectos que emiten luz intermitente durante la noche. Fueron los cocuyos quienes inspiraron este relato a los indios pemón de Venezuela, publicado en México por la SEP en 1982.



EL COCUYO Y LA MORA


Un gran cocuyo salió de viaje a visitar a unos tíos que vivían muy lejos, al otro lado de la sabana. Volando, volando, llego al atardecer a un cerro donde vivía una mora. Se sentía cansado y soñoliento y decidió quedarse allí a pasar la noche.


La mora estaba vieja, deshojada y encorvada y de sus ramas asomaban unos dientazos muy feos. El cocuyo se acerco buscando un sitio para dormir. Al la mora le gustó la manera de volar, el zumbido de sus alas y los ojos brillantes del cocuyo. Le dio comida y bebida. Le colgó con cuidado en su chinchorro (Hoja, pero literalmente significa: “Pequeña embarcación de remos”) y lo entretuvo con conversaciones interesantes hasta muy entrada la noche.

-¿Quieres casarte conmigo, cocuyo? Preguntó por fin la mora. Pero el cocuyo se hizo el dormido y no le contestó. La mora lo toco suavemente y volvió a preguntar:

-¿Quieres casarte conmigo, cocuyo? El cocuyo abrió los ojos y contestó molesto:

-Yo no te quiero, mora. Eres vieja, estas deshojada y encorvada. Estás muy fea. No me casaré contigo.

Al amanecer, el cocuyo siguió su camino y después de mucho volar llegó hasta casa de sus tíos. Allí se quedo varias lunas conversando y bailando. Luego emprendió el viaje de regreso. Pasó por los mismos lugares por donde había venido y un día llego al mismo cerro donde vivía la mora ¡Y que sorpresa! La mora estaba totalmente cambiada. Estaba joven, vestida con hojas nuevas y adornadas con flores.

-¡Que buenamoza estás, mora! Exclamó el cocuyo. Te ves muy linda llena de flores. Me gustas mucho. ¿Quieres casarte conmigo?


Pero la mora no le contestó.
-Mora, morita, cásate conmigo, suplicó el cocuyo.
-No, cocuyo, dijo la mora.
Y por más que insistió el cocuyo, ella no le hizo caso.
-Por lo menos dime como te las arreglaste para ponerte tan buenamoza, rogó el cocuyo.

Y la mora contesto:
-Esa no fui yo. Unos hombres que andaban cazando por allí me prendieron fuego y con el fuego precisamente me volví joven y bella otra vez. ¡Mora! Exclamo el cocuyo entusiasmado. ¿No podré volverme joven igual que tu?

-No sé. Si te parece, hazlo, pero ten cuidado.

Entonces el cocuyo vio cerca de allí una candela (hoguera) que habían prendido unos hombres.

-Yo también me pondré joven y buenmozo como la mora. Tal vez así ella me quiera. Y sin pensarlo más voló al fuego.

Pero apenas lo tocaron las llamas y sintió que se quemaba, el cocuyo arranco a toda prisa. Sacudió las alas para apagar las chispas. Y se froto contra la hierba verde. Entonces se miró y vio que estaba todo negro y chamuscado. Solo en la cola le quedaba una chispita que no podía apagar. Por más que voló y batió las alas, allí quedó la chispita.


Muy triste y un poco avergonzado, el cocuyo se alejo de la mora y siguió su viaje hasta su casa.
Desde entonces todos los cocuyos tienen ese color negro y esa luz en la cola. Todos los cocuyos rondan las moras cuando están en flor, con la esperanza de enamorarlas. Y cuando por las noches ven una candela (hoguera), allí se tiran (arrojan)".

7 comentarios:

mi sitio docente dijo...

muy bien me gustaria conseguir el libro

María Constanza dijo...

Esta historia es preciosa. Mi mamá me la leyó cuando yo era niña y la recuerdo con inmenso cariño. Hoy yo, lejos de mi país y de mi idioma, decidí buscarla para leérsela a mi hijita. Muchas gracias por haberla publicado. Nos han hecho muy felices.

Ra Sol. dijo...

Es un excelente cuento, con un gran mensaje y una forma muy poética de explicar el origen de la luz y que cada cosa cambia con el tiempo..
Un rechazo hoy puede ser un pedido mañana..

Rafael D

lila dijo...

Me alegra que les haya gustado la historia, era una de mis favoritas de niña, el libro es difícil de conseguir en las librerias de México, pero creo que en internet se puede encargar; espero conseguir el libro en la biblioteca donde lo leí por primera vez para escanearlo y subir algunas imagenes para que se las muestres a tu niña Constanza.

Miguel Juarez dijo...

exelente cuento

ylarosa dijo...

chinchorro: nombre coloquial que se le da a las hamacas en Venezuela

ylarosa dijo...

Por cierto muchisimas gracias por publicarlo! yo tambien estando lejos de mi tierra he podido compartir este maravilloso cuento con mi hija...gracias a ti :-)